GUILLERMO NUNEZ ABOGADOS ASESORES FISCALES
 

AUGURIOS DE MALDAD

Miércoles, 21 de noviembre de 2018.

         La existencia de una señal en el alma de cualquier ser humano, por mínima que sea, que le impulse a presentarse voluntario para dar muerte a otro por el simple hecho de ser ese otro un enemigo ideológico, y a sabiendas de que ese crimen quedará amparado por la impunidad, es una manifestación patente y genuina de la maldad humana. Esa maldad intrínseca que pienso no es curable y suele permanecer agazapada hasta tanto no se desarrollen en todo su esplendor las causas propicias que desencadenan abiertamente su desarrollo y efectividad. Por ejemplo, en una guerra civil. Pensemos en el inicio del golpe militar de julio de 1936. En Canarias no se produjeron manifestaciones directas del conflicto bélico que sí azotó al resto de España. En otras palabras, los muertos no fueron consecuencia de la lucha armada fraticida entre rojos y azules, sino que fueron víctimas simplemente por haber sido calificados de rojos por parte de los alzados. Y esto marca una diferencia sustancial, que no es otra que la diferencia que existe entre morir en combate y morir asesinado por el simple hecho de haber sido fiel al Gobierno legítimo de la República o, simplemente, por ser calificado de rojo. Ni que decir tiene que en el resto de España, también los calificados de azules fueron igualmente víctimas inocentes de miles de asesinatos llevados a cabo por los rojos. En Canarias no se mató en venganza por otros crímenes antes cometidos por los rojos, sino que se mató, pura y simplemente, por el hecho de que las víctimas eran calificables ideológicamente como rojos. Si morir en el frente de batalla podía ser calificado como honorable para uno y otro bando, morir a manos de asesinos que sabían que sus crímenes iban a quedar impunes, era y es una auténtica manifestación de la maldad humana, con independencia de que fuera roja o azul.

 

            Cada vez son más los que en España contribuyen hoy con sus actuaciones y declaraciones a fomentar el enfrentamiento civil entre españoles. Los energúmenos y no precisamente descerebrados que en Alsasua agredieron físicamente a dos guardias civiles de paisano que entraron en un bar acompañados de sus respectivas parejas, sólo puede ser calificado como manifestación muy preocupante de la dinámica a la que lleva el odio y la sinrazón. Pero si esto es así de constatable, lo que resulta incomprensible es que miembros destacados del PSOE califiquen como provocación el homenaje que determinadas fuerzas políticas (Cs, PP y VOX) rindieron a la Guardia Civil en esa misma localidad en la que en su día se produjo la agresión a estos dos agentes. ¿Provocación a qué o a quienes? ¿Acaso a la sensibilidad de los energúmenos que provocaron en su día la agresión? ¿O tal vez a aquellos vecinos que sin ningún tipo de reparo justificaron los hechos por ser la Guardia Civil un elemento extraño al pueblo y enemiga de los que alientan la agresión y la violencia como arma política?

 

             También es verdad que son muchos los que hoy contribuyen, de una u otra forma, a la defensa de la libertad y de la Constitución democrática, pero este hecho no puede hacernos perder de vista que los valores de la libertad, la unidad, la igualdad y la solidaridad no son inmunes al cuestionamiento permanente que sus enemigos plantean de manera calculada mediante la manipulación del lenguaje y la falsa defensa de la pluralidad democrática. En un país como España, en el que un alto porcentaje de población ignora la Historia, o que conocen una versión manipulada de la misma, los augurios de que la maldad se exteriorice sin ninguna limitación no deberían ser tomados en vano.

 

 

Guillermo Núñez Pérez

 

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