GUILLERMO NUNEZ ABOGADOS ASESORES FISCALES
 

¿CORDÓN SANITARIO PARA AISLAR A VOX?

Jueves, 6 de diciembre de 2018.

          Ahora le toca a VOX, pero antes le había tocado al PP, ambos partidos de derechas, aunque para los ideólogos de la izquierda, VOX represente a la extrema derecha frente a la cual urge conformar no ya un cordón sanitario como se hizo con el PP, sino un muro de contención sólido contra el fascismo. Vamos, un frente popular al mejor estilo del socialismo-comunismo-anarquismo-republicanismo de la convulsa época previa a la guerra civil española de 1936. Después de un innegable triunfo electoral en la elecciones autonómicas andaluzas, la izquierda (la socialista de Susana Díaz, la anticapitalista de Teresa Díaz, la morada de Pablo Iglesias y la roja de Alberto Garzón) no ha tardado ni veinticuatro horas en organizar manifestaciones “espontáneas” en diversos puntos de la geografía andaluza para protestar contra el triunfo electoral del partido VOX como partido fascista. Ni el más mínimo respeto a una fuerza política que ha ganado democráticamente sus escaños en el Parlamento andaluz y, por consiguiente, ni el más mínimo respeto a sí mismos a la hora de sacar las debidas conclusiones con relación a su propia debacle electoral. Lo de la autocrítica leninista y el centralismos democrático, no ha dejado de ser en todo momento un expediente propicio para ocultar o disimular sus tendencias autoritarias (e incluso totalitarias) en su actividad política.

 

      Es conocido y se ha descubierto por muchos ciudadanos desencantados,  que el mesianismo de la izquierda en cuanto a prometer un presente y un futuro mejor para todos gracias a su pureza y superioridad ética en todos los órdenes frente a la derecha, no deja de ser un auténtico camelo o engañabobos que su propia praxis política se ha encargado de desmentir a lo largo de los años. Causa bochorno escuchar a Susana Díaz, hasta hoy Presidenta de la Junta de Andalucía, hablar de regeneración democrática cuando los Tribunales de Justicia están pendientes de dictar sentencia en uno de los casos más vergonzosos de corrupción conocidos en España en los últimos años y en el que presuntamente están implicados dos expresidentes de la Junta y altos cargos de la misma. Cuando el PSOE ganó las elecciones por mayoría absoluta en 1982, tuvo la gran oportunidad de demostrar a lo largo de casi trece años que venían cargados de energía positiva para luchar contra la corrupción y, sin embargo, esa energía se transformó en todo lo contrario: tratar de ocultar las manifestaciones de corrupción presentes en la política y, por extensión, en la propia sociedad española.

 

         Por desgracia, idéntica falta de voluntad política para luchar contra la corrupción han tenido los gobiernos del PP, y no digamos ya de los gobiernos nacionalistas comandados por Convergencia y Unión en Cataluña o el Partido Nacionalista Vasco. 

 

          El deterioro por demás de las instituciones básicas del Estado democrático presenta los efectos corrosivos que sobre las mismas ha tenido una praxis política errática que ha imposibilitado la adopción y puesta en funcionamiento de pactos entre las dos grandes fuerzas políticas de ámbito nacional que consolidaran los elementos estructurales del Estado social y democrático de Derecho: desde el pacto por la educación hasta el funcionamiento eficaz y eficiente de la Justicia, pasando por dar solución duradera al sistema público de pensiones. Y no digamos ya del modelo de organización territorial del Estado de las Autonomías.

 

           La desafortunada frase proferida por algunos líderes del PSOE de formar un cordón sanitario que nos proteja de la derecha, es sólo eso, una frase, pero también, la manifestación rotunda de que la autoproclamada izquierda de nuestro país está más perdida que el barco del arroz, incapaz de comprender de manera cabal que los votantes estamos hartos de tanto doble juego e inconsecuencia política, y de que VOX no es el virus a combatir, sino la manifestación patente de un supuesto antídoto que ha cristalizado en una parte de la sociedad española como respuesta  al establecimiento de falsos cordones sanitarios que sólo esconden mediocridad y falta de auténticos valores cívico-políticos.

 

 

Guillermo Núñez Pérez

 

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