GUILLERMO NUNEZ ABOGADOS ASESORES FISCALES
 

EL FALSO DILEMA DE LOS DEMÓCRATAS ANTE EL CUESTIONAMIENTO DE LA UNIDAD NACIONAL

Sábado 15 de julio de 2017.

    Algunos líderes políticos y muchos de los tertulianos que participan en programas de radio y televisión repitiendo casi siempre el mismo mensaje (pues por lo general se nota que disponen de poco tiempo para estudiar más a fondo las cuestiones de las que hablan) consideran que con relación al principal problema político de España, lo correcto es siempre la solución menos comprometida, es decir, afirmar que uno y otro “bando” tienen razones que deben ser consideradas y, sobre todo, que el Estado debe esforzarse por el diálogo a la hora de dar una salida a la cuestión catalana. En realidad nos encontramos –dicen– ante un dilema que debería ser resuelto con la mejor de las voluntades posibles, porque ya se sabe que siempre será mejor un mal acuerdo que un buen pleito, como bien compendia el refranero español/catalán en su proyección de lo que significa la sabiduría –que no soberanía– popular. Es como si el Estado fuera el “padre/madre” y Cataluña el “hijo/hija” descarriado o a punto de hacerlo, por eso se reclama desde el bando de los tertulianos y políticos buenos (y baratos) la reprimenda no en la forma prevista en nuestro ordenamiento jurídico, sino al estilo de como actuaría un buen padre de familia respecto de un vástago caprichoso y rebelde que no se atiene a razones de ningún tipo. Por cierto, no estaría mal que algunos políticos independentistas catalanes fueran al programa televisivo “Hermano Mayor”, pues vistas sus actuaciones, son unos auténticos malcriados que precisan que alguien los meta en vereda, o lo que es igual, los encamine por la senda constitucional, aunque sea al estilo de Fernando VII.

 

    Un ejemplo muy significado de esta posición anterior es Pedro Sánchez que, con un nivel de cinismo/pragmatismo sobresaliente, manifiesta de una parte estar al lado del Gobierno de la Nación ante el desafío del independentismo catalán con la celebración del referéndum ilegal, pero por otra parte se permite anunciar que en ningún caso considera procedente por parte del Gobierno de la Nación la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que en su día se estableció como vía idónea para impedir, entre otras cosas, el cuestionamiento del orden constitucional como el que en la actualidad protagonizan los partidos políticos independentistas catalanes.

 

    El líder del PSOE, al igual que otros representantes de la denominada izquierda política, acuden al fácil expediente de responsabilizar al gobierno de la derecha de que la situación en Cataluña haya llegado a un nivel cada vez más alto de confrontación por la ausencia de predisposición al diálogo por parte del Estado. En realidad, ellos saben perfectamente que en este tema no cabe más diálogo que aquel que no supere los límites fijados por la Constitución. Y es esto último, como factor nuevo, lo que de provocador tiene el movimiento independentista catalán: les da exactamente igual lo que diga la Constitución de todos, pues ellos (los separatistas) pretenden alcanzar su objetivo al margen de cuál sea la opinión que al respecto tengamos el resto de los españoles.

 

    Los esquemas de actuación se vuelven de nuevo a repetir en la historia tantas veces trágica de nuestro país, y algunos partidos de izquierdas no cesan de contribuir a alimentar el monstruo sobre la base de denunciar la inexistencia de un diálogo constructivo con los separatistas. Lo más significativo de todo: que es la derecha de este país la única dispuesta a defender la unidad, la igualdad y la fraternidad de todos los españoles.

 

 

Guillermo Núñez Pérez

 

 

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