GUILLERMO NUNEZ ABOGADOS ASESORES FISCALES
 

LA MISMA LETANÍA DE SIEMPRE

Miércoles, 3 de octubre de 2018.

       Así como la Iglesia Católica actúa después de tantos siglos con cierto espíritu de innovación a fin de adaptarse a los nuevos tiempos, ello no parece que ocurra en el ámbito de la justificación de una fiscalidad diferenciada en Canarias. Una prueba fehaciente de lo que decimos la tenemos en el texto del Padre Nuestro. En tanto la versión tradicional hablaba de que nuestro Padre y Señor del universo nos perdonara nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, la nueva versión habla de que el Señor perdone nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a quiénes nos ofenden. Desconocemos si en el cambio de versión ha tenido algo de que ver la influencia de la banca internacional, pero lo cierto es que la nueva versión se corresponde en mayor grado con el espíritu cristiano.

 

     En el caso de Canarias, la versión tradicional que trata de justificar las medidas legislativas relativas a un tratamiento fiscal diferenciado para los residentes en el archipiélago, viene muy bien recogida en el Preámbulo de la Ley 20/1991, de 7 de junio, de Modificación de los aspectos fiscales del Régimen Económico y Fiscal de Canarias: 

 

       "Canarias, desde su conquista a finales del siglo XV, ha venido disfrutando de un Régimen Económico Fiscal excepcional respecto del vigente en el resto del territorio nacional. El carácter insular, la lejanía, las especiales condiciones geográficas, geológicas y climáticas, así como la escasez de recursos naturales, han aconsejado históricamente la adopción de este régimen específico en el ámbito de la legislación económica y fiscal española”.

 

       Como diría el canario: Pero vamos a ver cristiano, ¿han sido un hándicap para Canarias las especiales condiciones climáticas? ¿y las geográficas? ¿y qué decir de las geológicas? Parece más bien que estas especiales condiciones han sido un don divino desde siempre o, al menos, y desde el punto de vista comercial, desde la conquista de las islas por los normandos primero y por los castellanos después, que comprobaron directamente las grandes ventajas que el clima de Canarias tenía para implementar determinados cultivos que desde el primer momento fueron objeto de exportación (caña de azúcar, vid, cochinilla, y más tarde plátanos, papas, tomates y flores). No digamos ya desde la década de los sesenta del siglo pasado con la aparición del turismo de masas, en que el clima primaveral permanente ha sido y sigue siendo el principal reclamo para la llegada de millones de visitantes cada año a nuestras islas. Desde el punto de vista geográfico, y con el descubrimiento de América, Canarias ha sido un paso casi ineludible para el tráfico marítimo entre América y Europa, con las repercusiones de todo tipo que ello ha supuesto para las islas. En fin, desde el punto de vista geológico y hasta el botánico, el archipiélago es una muestra excepcional del vulcanismo y la subsistencia de especies únicas provenientes de la era terciaria. Es evidente que Canarias no tiene petróleo (y cuando recientemente se intentó conocer si este recurso existía cerca de las costas canarias, la reacción furibunda del Gobierno autónomo fue la de oponerse a las prospecciones), pero sí recursos naturales tan relevantes como lo es el sol, fuente inagotable de energía que nunca ha sido tomada en serio por nuestras autoridades autonómicas, quizá, entre otras razones, porque son de alguna forma presos de los intereses de las compañías suministradoras de energía basada en el petróleo.

 

      Finalmente ¿se puede acaso justificar en alguna razón económica o de justicia que las grandes corporaciones hoteleras que dominan el negocio turístico en Canarias gocen de los relevantes beneficios fiscales previstos en el régimen fiscal de Canarias? Esas grandes corporaciones (fundamentalmente extranjeras y peninsulares) han llegado incluso a plantear que parte de sus beneficios puedan ser dotados a la Reserva para Inversiones en Canarias para luego ser reinvertidos en sus negocios en África. Vamos, una iniciativa que muestra la falta más elemental de vergüenza y consideración hacia todos aquellos que pagamos religiosamente nuestros impuestos directos e indirectos. Y todo ello, basado en el hándicap del clima en Canarias. Les salva que el Padre Nuestro nos obligue a perdonar a nuestros ofensores.

 

 

Guillermo Núñez Pérez

 

 

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