GUILLERMO NUNEZ ABOGADOS ASESORES FISCALES
 

LA POLÍTICA ESPAÑOLA ESTÁ EMPEZANDO A SER ESPERPÉNTICA

Domingo, 28 de octubre de 2018.

            Para la ciudadanía en general no parece lo más sensato desde el punto de vista democrático tratar de actuar por sistema contra el Gobierno de la Nación, ni tampoco, de obstaculizar la consecución de objetivos que, en principio, parece tratan de compensar a los que en mayor grado han sufrido las consecuencias negativas de la crisis económica iniciada en el ya lejano –y por algunos olvidado– año 2008. Se trata, por el contrario, de poner de manifiesto una visión común a muchos ciudadanos  que no terminan de comprender cabalmente las claves sobre las que se sustenta la actual  y difícil coyuntura política que vive nuestro país. En este ámbito general de la política democrática, que no se olvide, es por propia definición pacto y acuerdo, se ha instaurado como criterio casi exclusivo de actuación entre los distintos partidos políticos la confrontación cada día más radical y absurda, y esto sólo puede llevarnos a poner en cuestión la fortaleza que deberían presentar, por encima de todo, nuestras instituciones democráticas, entre las que se incluye, como expresión máxima de la soberanía popular, el Parlamento. Si las fuerzas políticas sobre las que hasta ahora se ha vertebrado el sistema democrático en España (PP y PSOE), no son capaces de entender que el problema central del país no radica en si el doctorando Sr. Sánchez realizó en términos académicos una tesis buena, mala o regular, o que el Sr. Casado aprobó tal o cual número de asignaturas en un solo curso académico, es que estamos condenados a teatralizar la política como esperpento.

 

            Esperpéntico resulta también comprobar cómo el Gobierno de la Nación ha delegado de hecho en un representante de una fuerza política que no forma parte del Gobierno, el Sr. Pablo Iglesias, para que lleve a cabo las negociaciones para aprobar los Presupuestos del Estado con partidos políticos que tienen como objetivo exclusivo romper la unidad de España. En lenguaje político al uso –otra degradación más del lenguaje, expresión de la desvalorización del sistema democrático–, el Sr. Pablo Iglesias se ha convertido en fontanero mayor del Reino, y no sólo con el objetivo de contribuir a la aprobación de los Presupuestos, sino fundamentalmente, a dinamitar desde dentro el propio Reino. Este diputado ha llegado a afirmar como argumento central en su periplo negociador que, de no aprobarse el proyecto de Presupuestos elaborados por Podemos y el PSOE, podría volver al Gobierno la derecha. ¿Desde cuando el PNV o el PDcat son partidos de izquierda? Todo ello, junto a Izquierda Republicana, que de izquierda sólo tiene el nombre, pues su característica común no es otra que la de ser partidos independentistas claramente excluyentes y xenófobos respecto del resto de los españoles.

 

      Sin duda, nos encontramos en una coyuntura confusa y preocupante desde el punto de vista social y político, y lo que algunos interesadamente califican como manifestación de pluralidad democrática, no deja de ser en realidad sino un signo de confrontación entre intereses partidistas e intereses generales, que por lo general van siempre en detrimento de estos últimos. A ningún demócrata le puede resultar indiferente esta situación, pues la misma compromete el futuro de nuestro sistema constitucional.

 

     Como no podía ser menos, la penúltima manifestación esperpéntica corresponde al Presidente del Gobierno, que ha osado opinar, como buen economista, sobre la calificación de los delitos cometidos por los líderes políticos catalanes independentistas: le parece dudoso a nuestro Presidente que los mismos puedan ser acusados de haber cometido un delito de rebelión… Si D. Enrique Fuentes Quintana levantara la cabeza, estoy seguro que preferiría no haberla levantado ante tanto esperpento.

 

 

Guillermo Núñez Pérez

 

 

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