GUILLERMO NUNEZ ABOGADOS ASESORES FISCALES
 

OTRA VEZ CATALUÑA

Viernes, 13 de julio de 2018.

     Antón Costas es catedrático de Economía en la Universidad de Barcelona y una persona a la que vale la pena tomar en cuenta en sus opiniones no sólo sobre el “problema catalán”, sino sobre otras cuestiones diversas y más generales. En uno de sus últimos artículos en La Vanguardia, decía lo siguiente: “¿De dónde surge ese radicalismo unilateralista de una parte de la sociedad catalana? Curiosamente no viene de las clases trabajadoras sino de grupos burgueses acomodados, profesionales, funcionarios y menestrales”. Quizá le faltó completar el elenco con los intelectuales, entre los que ocuparían un lugar destacado los profesores universitarios. 

 

      Y es que la ideología nacionalista no presenta unos rasgos bien definidos equiparables a las conocidas como ideologías de izquierdas o de derechas. La antigua Convergència i Unió gobernó ininterrumpidamente en la Comunidad Autónoma de Cataluña desde 1978 a 2003, presidiendo el Gobierno de la Generalitat el Honorable Jordi Pujol durante veintitrés años. Es verdad que durante todo ese tiempo,  los rasgos ideológicos de CiU podían encuadrarse en el centro derecha, lo que nunca fue inconveniente para que el partido colaborara supuestamente en la gobernabilidad del Estado, ya fuere con los gobiernos de Adolfo Suárez, Felipe González o de Aznar. Curiosamente, la otrora calificación generalizada y de tintes mayestáticos de Jordi Pujol como “hombre de Estado”, se transformaría más tarde en su calificación personal como presunto delincuente económico, pero sin que esa caída en desgracia (personal y de Convergencia Democrática de Cataluña como partido del tres por ciento) se tradujera de manera paralela en una autocrítica y rectificación por parte del PP y del PSOE a la hora de haber contado para la gobernabilidad de España con CiU y no haberlo hecho, por el contrario, entre sí ambos partidos de carácter nacional. En realidad, Jordi Pujol fue efectivamente siempre un “hombre de Estado”, pero sólo desde la perspectiva de la consecución de su irrenunciable objetivo de alcanzar el “Estado catalán”. El calvario que hoy está pasando Jordi Pujol y su familia estoy seguro será debidamente reparado en el futuro si llegare a conformarse ese nuevo Estado. Entonces su figura recobrará de nuevo su proyección como estadista y prócer no del Estado español, sino de la independencia de Cataluña. 

 

      Pero más que la ideología, que en ciertas ocasiones se manifiesta como lo que realmente es, xenófoba e insolidaria, lo que creo caracteriza a los nacionalistas es su método de actuación. Es el propio de los ratones, tal y como así pregona el refranero popular: morder y soplar, a fin de que así la víctima no sienta dolor. La víctima, en este caso, es España. Plantearse como objetivo irrenunciable la independencia de una parte de España no es tarea que pueda acometerse de la noche a la mañana, y sólo la paciente labor de zapa continuada en el tiempo, aderezada por la difusión de falsedades (España nos roba; España encarcela a nuestros representantes, que pasan a ser presos políticos; democracia es ejercitar el derecho de autodeterminación, etc.), y por la concesión de tratos diferenciados y discriminatorios por parte del Estado con Cataluña respecto a otras Comunidades Autónomas, crea el ambiente propicio para que el nacionalismo se sienta cada vez más crecido y provocador en sus reivindicaciones. Si a todo ello le sumamos la incidencia de la manipulación llevada a cabo por determinados medios de comunicación, el resultado no puede ser otro que el actual: debilidad manifiesta de la víctima frente a la mordida cada vez más agresiva del nacionalismo, que a estas alturas ya no precisa siquiera de soplar para que la víctima no se entere, pues del ratón hemos pasado al león.

 

       Tiene algo de razón el profesor Antón Costas cuando excluye a la clase trabajadora de lo que el mismo califica como radicalismo unilateralista de una parte de la sociedad catalana, resaltando que son ciertas minorías las principales responsables de este fenómeno. Sin embargo, olvida que los dirigentes de los sindicatos CCOO y UGT se unieron recientemente a una multitudinaria manifestación convocada por ANC y Omnium Cultural a favor de la libertad inmediata de los “presos políticos”, es decir, de los golpistas…

 

 

Guillermo Núñez Pérez 

 

 

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