GUILLERMO NUNEZ ABOGADOS ASESORES FISCALES
 

Personnage, étoile, Joan Miró (1978).

QUE PENA, PENITA PENA

Domingo, 3 de junio de 2018.

      Digámoslo desde el principio: el nombramiento de Pedro Sánchez como nuevo Presidente del Gobierno de la Nación, es, desde el punto de vista democrático y constitucional, irreprochable. El PSOE presentó una moción de censura que muchos pensaban no prosperaría, y he aquí que no por casualidad, la misma triunfó gracias al apoyo parlamentario de la extrema izquierda, nacionalistas-independentistas y la ridícula y bochornosa abstención de Coalición Canaria, que como siempre, quiere estar en misa y repicando. Como indicó en el debate el diputado independentista Joan Tardá, el voto de Esquerra Republicana no era a favor de Pedro Sánchez, sino en contra del Gobierno represor y monárquico de Mariano Rajoy. Había que humillar por encima de todo a Rajoy y al PP (Mariano que salga por la puerta de atrás y Pedro que entre por la puerta principal) y de paso abrir otra puerta “a la esperanza” de que el nuevo inquilino de la Moncloa acepte que el problema del independentismo vasco y catalán se resuelve exclusivamente mediante la negociación política. Como ha señalado ese prodigio de la superficialidad populista que es Pablo Iglesias, hay que ser valientes y asumir de una vez por todas que ser demócratas implica reconocer y poder ejercitar el derecho de autodeterminación de vascos y catalanes. La defensa del derecho a la autodeterminación secularmente ejercitado por el pueblo español durante más de quinientos años (incluidos vascos y catalanes no independentistas), “no vale ná” ni es digno de la más elemental de las defensas. Que pena, penita pena.

 

    Otra vez vuelve a repetirse la historia de que la ideología de izquierda se entroniza como razón de ser o causa última de los desafueros que pretenden imponer las fuerzas políticas separatistas. El derecho de autodeterminación es un derecho cuya génesis está claramente asociado al pasado colonial de muchos países europeos, y desde esa óptica, ha sido históricamente una bandera de la ideología izquierdista o simplemente progresista. Pero que yo sepa, ni Cataluña ha sido nunca una colonia, ni mucho menos tampoco el País Vasco. Es más, me atrevería incluso a decir que los auténticos colonizados han sido los españoles originarios de otras partes del territorio nacional respecto de los intereses hegemónicos, comerciales y políticos, de las burguesías vasca y catalana. No es accidental comprobar cómo muchos (y muchas) antiguos (y antiguas) militantes de izquierdas han sucumbido a la ideología nacionalista y han cambiado su internacionalismo proletario por otros parámetros más chuscos y falsos como los que propaga de manera permanente el movimiento independentista. La perversión del lenguaje llega a tal nivel, que hace posible que un diputado como Joan Tardá pueda acusar simultáneamente de corrupto a un partido como el PP, y olvidar de manera clamorosa e interesada que su partido, ERC, está coaligado con la antigua Convergencia Democrática de Cataluña, la de las comisiones del tres y más por ciento. Y tan campante. Que pena, penita pena.

 

     No quiero pensar que el PSOE de Pedro Sánchez haya establecido acuerdos secretos con los independentistas que propugnan la desarticulación de España. En todo caso, sí que creo que una de las razones por las que el nuevo Presidente del Gobierno no va a convocar proximamente elecciones generales es porque pretende esperar a que una vez el Tribunal Supremo condene a los catalanes artífices del intento de golpe de estado, el Gobierno pueda ejercer su derecho a concederles el indulto. En la dictadura franquista, el generalísimo tenía la potestad de indultar incluso con anterioridad a que hubiera una condena judicial. Menos mal que en la democracia esto no es posible, aunque no dudo lo más mínimo que pudiera llegar también a ocurrir. Que pena, penita pena.

 

 

Guillermo Núñez Pérez

 

 

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