GUILLERMO NUNEZ ABOGADOS ASESORES FISCALES
 

Pedro Sánchez y Quim Torra.

REUNIÓN SÁNCHEZ-TORRA/TORRA-SÁNCHEZ

Martes, 10 de julio de 2018.

        La reunión celebrada entre ambos mandatarios es, sin duda, una imagen de éxito para el Presidente Sánchez y de reafirmación del tú a tú que pretende el Gobierno de la Generalidad en las relaciones entre el Gobierno de la Nación y el Gobierno de una Comunidad Autónoma española hasta que no se demuestre –o acuerde– lo contrario. Para el Presidente Sánchez, porque obviando que la reunión haya podido ser una de las contrapartidas satisfechas por Sánchez por el apoyo de los independentistas catalanes en la moción de cesura presentada contra Rajoy, la imagen de ambos dirigentes sonrientes saludándose (la forma), es indicativa del espíritu supuestamente negociador, abierto y democrático del PSOE frente al maligno y cavernícola PP (contenido). El mensaje es claro y contundente para millones de españoles: el llamado “problema catalán” no se resuelve con la ley ante los tribunales de justicia y enrocándose el gobierno en argumentos jurídicos, sino que el mismo ha de tener una solución política. Para Torra, su cara de satisfacción post-encuentro, no es sino la consecuencia de que por fin el mismo ha logrado trasladar, de presidente a presidente, su objetivo de lograr que se reconozca el derecho de autodeterminación del pueblo catalán.

 

        Hay una línea de pensamiento común o intercambiable entre uno y otro dirigente político: afirmar y defender el derecho de autodeterminación de los catalanes es una exigencia democrática sin más. Es la misma tesis que defiende Podemos sibilinamente, no vaya a ser que puedan perder votos en el resto de España. Negarlo, por el contrario, es no sólo reaccionario, sino antidemocrático. Y esta línea común es precisamente la que entiendo subyace en la entrevista entre ambos líderes políticos. En esta primera fase de la “negociación”, Sánchez y Torra ya han logrado en parte un primer objetivo: deslegitimar al PP y a Cs, que se empeñan machaconamente en negar cualquier tipo de negociación con las fuerzas independentistas. Digo en parte, porque el PSOE es consciente de que el derecho de autodeterminación está vedado por la Constitución, lo cual le sirve de pretexto para calmar y frenar, de momento, la inmediatez que reclaman los independentistas. El argumento, por tanto, es jurídico, no político. Y ya se sabe que las leyes (incluida la Constitución), se pueden cambiar. Frente al peso indudable del argumento supuestamente democrático que asiste al derecho de autodeterminación, lo que se contrapone sin ninguna convicción por parte del Gobierno de la Nación, es un argumento jurídico, y frente al pragmatismo político, este argumento vale bien poco. Lo exterioriza muy bien Torra cuando afirma que sus colegas golpistas no son presumiblemente reos de rebelión o sedición, sino que son luchadores por la libertad y, por tanto, presos políticos. Y como cree firmemente Sánchez en función de su propia ideología, a medio y largo plazo, la lucha por la libertad es capaz de arrasar, si así fuere menester, cualquier tipo de obstáculo, máxime, si este es simplemente jurídico. 

 

        Para colmar el vaso de la infinita paciencia del pueblo español, el presidente Torra se permite decir públicamente que no piensa invitar al Jefe del Estado español a los actos conmemorativos de los atentados terroristas en Barcelona. Y por parte de Sánchez o de sus portavoces (o portavozas), callada sepulcral por respuesta. ¿Es que acaso las víctimas eran también independentistas?

 

 

Guillermo Núñez Pérez

 

 

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