GUILLERMO NUNEZ ABOGADOS ASESORES FISCALES
 

SOBRE EL CONTRAPROGRAMA ANTIFRANQUISTA DE PODEMOS

Miércoles 28 de junio de 2017.

       Cabe imaginar que Nelson Mandela actuara de manera distinta a como lo hizo cuando ocupó la Presidencia sudafricana en el período 1994-1999? Claro que cabe, máxime, si se tiene en cuenta que fue privado de libertad durante veintisiete años de su vida por la fuerza represiva del gobierno racista de su país. Y sin embargo, Nelson Mandela nunca actuó siguiendo la pauta bíblica del “ojo por ojo, diente por diente” (lex talionis) sino que más bien, lo hizo despojado de todo sentimiento de odio, aversión, y resentimiento contra las personas blancas que ocupaban el gobierno racista de Sudáfrica. ¿Significó esto que Mandela fuera un débil de espíritu y, sobre todo, una persona injusta? Todo lo contrario. Significó, tal y como así le reconocieron millones de seres humanos dentro y fuera de Sudáfrica, que fue una persona ecuánime y justa cuya actuación estuvo marcada por un objetivo fundamental: restablecer la confianza y normal convivencia entre blancos y negros en el seno de su país que sólo la libertad puede garantizar.

 

       Ahora trasladémonos a la llamada España plurinacional de Podemos y preguntémonos por qué Pablo Iglesias reniega de manera tan dramática y con  semblante tan vengativo contra los protagonistas de la transición a la democracia que renunciaron en 1977 (fecha de las primeras elecciones democráticas en España) a favor de la convivencia entre rojos y azules, en exigir responsabilidades a los protagonistas del régimen franquista por haber iniciado y ganado la guerra civil, aparte, claro está, del posterior período de represión que duró hasta la muerte de Franco en 1975.

 

       No se trata de que estemos comparando a Mandela con Iglesias, pues bastaría con comprobar el semblante de uno y otro para concluir con bastante rapidez que mientras uno trasluce sencillez y bondad, el otro manifiesta puro y duro maquiavelismo (o mejor, estalinismo). Es decir, cualquier parecido con la realidad sería pura coincidencia. No, de lo que se trata es de poner de manifiesto que resulta como mínimo desesperanzador comprobar cómo los hijos de los protagonistas de la transición política en España se rebelan contra el franquismo por considerar que éste no fue debidamente juzgado y sentenciado por los demócratas (¿quizás con penas de muerte?), y que después de cuarenta años, es preciso ahora revisar ese período de aparente impunidad y retomar lo que pudo ser y no fue, es decir, la victoria de la guerra civil por los llamados rojos.

 

          Puede llegar incluso a ser comprensible que los compañeros y compañeras (y dos piedras) de Podemos, por pura ignorancia de la historia de España, busquen referencias indeseables en lo que pudo ser y no fue, tratando de cambiar algo que resulta imposible de cambiar desde el presente. Puede ser, pero de lo que no cabe la menor duda es que los mismos contribuyen de manera reiterada a revivir un pasado que muchos españoles creíamos definitivamente superado gracias a la generosidad y buena voluntad de todos los que vivimos el franquismo. Y esto nada tiene que ver con la mala voluntad del Gobierno del PP a la hora de no facilitar adecuadamente fondos públicos para que los familiares que lo deseen encuentren a sus allegados en las fosas comunes en las que han permanecido durante tantos años. No entienden que cuando actúan de esta manera se parecen mucho a Podemos.

 

 

Guillermo Núñez Pérez

 

 

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