GUILLERMO NUNEZ ABOGADOS ASESORES FISCALES
 

VOLUNTARIOS

Lunes, 27 de agosto de 2018.

    En una sociedad como la nuestra, hablar de voluntarios que actúan de manera altruista para la consecución de determinados fines u objetivos, no digo que sea algo excepcional, pero sí que es anómalo o residual en atención a la mercantilización cada vez más extendida en todos los órdenes de la vida en la sociedad capitalista. Como se encarga de recordar el refranero español, “Nadie da duros a cuatro pesetas”, ni tampoco, “Nadie da nada a cambio de nada”. Está claro que estos refranes fueron creados por los que nunca mostraron un comportamiento proclive a la generosidad y al afán de actuar sin que fuera a cambio de algo; o tal vez, por el contrario, fueron gentes generosas y de espíritu altruista,  cansadas de ver cómo sus actuaciones desinteresadas no eran en caso alguno socialmente valoradas y que incluso eran en ocasiones desvalorizadas por sus beneficiarios, los que llegaron a la negativa conclusión de que “debe ser cada cual el que se busque la vida y arreando que es gerundio”. En cualquier caso y, con relación a esto último, no es mal principio de actuación el de contar ante todo con nuestras propias fuerzas a la hora de conseguir los objetivos propuestos, pues de esta forma se supone que no le “deberemos nada a nadie”.

 

       Hoy existen en nuestro país muchas clases de voluntarios: desde los bomberos voluntarios, pasando por los agentes de protección civil, los de Cruz Roja, los reservistas del ejército, los médicos sin frontera, y un largo etcétera de ONG que cubren un amplio espectro en defensa de los derechos de las personas y también de los animales. Algo, sin duda, encomiable, pues pone de relieve una vertiente, la de la solidaridad, que enaltece por un lado al ser humano, pero que también oculta en muchas ocasiones el acallamiento de conciencia ante los problemas de los demás, pues se pretende “olvidar” que el problema existe a través, en la generalidad de los casos, de la mera contribución económica a los fines de una u otra ONG.

 

      Pero existen, o han existido, dos manifestaciones de voluntariado que siempre me han llamado la atención por su singularidad: una es la de presentarse como voluntario para ir a la guerra a defender determinados principios o ideologías. La otra, pagar impuestos de manera “voluntaria” y con el corazón henchido de satisfacción ciudadana. En el primer caso, voluntarios fueron los extranjeros (franceses, alemanes, belgas, italianos, portugueses o norteamericanos) que formaron parte de las llamadas Brigadas Internacionales y que dieron su vida por España durante la guerra civil. Pero también lo fueron todos aquellos jóvenes falangistas que dieron su vida en la lucha contra el comunismo en tierras de la antigua Unión Soviética, conformando la llamada División Azul que estuvo a las órdenes de los jefes militares del ejército nazi en su invasión del territorio soviético. Unos y otros fueron voluntarios y ambos dieron su vida por un ideal.

 

       Respecto al otro grupo de voluntarios, es decir, a los que una vez pagamos “voluntariamente” los impuestos debidos al Estado, a las Administraciones Locales o a las Comunidades Autónomas, he de decir que yo he formado parte del mismo. No era el mecanismo de la coacción del ente público el que explicaba el pago el impuesto, sino más exactamente, la conciencia de creer que “Hacienda somos (éramos) todos” y que todos debíamos contribuir al sostenimiento de los gastos públicos sobre la base de una serie de criterios o principios de justicia recogidos en la Constitución española. Desde 1979 en que hice mi primera declaración por IRPF hasta hoy, ha pasado ya un largo trecho y muchas reformas impositivas, y todo ello me ha llevado (como a otros muchos españoles) a no creer en la justicia tributaria. Así que hoy pago mis impuestos porque así lo impone la ley, pero sin el más mínimo grado de voluntad espontánea, que ha sido sustituida en este caso por la pura y dura coacción y también, lo que es más grave, por la desilusión más absoluta.

 

 

Guillermo Núñez Pérez

 

 

Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio
© 2018 Law Firm in the Canary Islands